Los feminicidios son el último eslabón de la cadena de
violencia. Si de verdad queremos intentar revertir la curva, debemos sumar
esfuerzos para trabajar en programas, proyectos y políticas de prevención con enfoque
multidisciplinario que permita visibilizar aquellas situaciones que dan paso a un
avance de la violencia.
En un país donde los sistemas de justicia están debilitados o
parcializados, donde la mujer no denuncia por miedo a la retaliación del agresor,
por temor a ser juzgada ante la sociedad, y porque además no contamos con políticas
públicas que protejan de manera integral a la víctima, brindando ademas de asistencia psicológica y
legal, refugio, vivienda temporal, acompañamiento posterior y reinserción a su entorno en condiciones seguras posterior a la denuncia. Será muy difícil seguir pensando que solo la denuncia misma resolverá
o minimizará este problema.
El abordaje no solo es multidisciplinario sino multicausal y
multinivel.
Por tanto, las acciones que realizan las Ongs defensoras de derechos
de la mujer, en investigación, asistencia legal y psicológica, orientación a la
denuncia, y presión ante la opinión pública, es tan importante, como el trabajo
preventivo que realizan Ongs, fundaciones e iniciativas colectivas e
individuales de la sociedad civil, en su empeño por brindar a las Mujeres espacios
de fortalecimiento de la personalidad, capacitación para la independencia económica
y desarrollo de habilidades sociales para empoderar a la mujer y brindarle herramientas que le permitan fortalecerse y hacerse escuchar, sabiendo expresar sus deseos y
necesidades, visualizando la violencia desde sus niveles más sutiles, todo ello articulando esfuerzos en un objetivo que prevenga el aumento del conflicto a gran escala.
En este sentido existen en Venezuela iniciativas impulsadas
desde la sociedad civil que apoyan el empoderamiento e independencia económica,
la prevención de embarazos no deseados, el desarrollo de habilidades sociales,
el fortalecimiento de la personalidad y aumento de la autoestima, todos estos
elementos contribuyen a una misma causa. Una mujer que reconoce su valor como
ser humano, ante la sociedad y ante su familia, puede detectar a tiempo, cuando
está siendo abusada, maltratada, utilizada, cosificada y manipulada.
De esta forma buscan el apoyo o la orientación de manera oportuna cuando su dignidad, ética, moral o integridad física comienzan a estar en riesgo.
Por tanto, si queremos realmente reducir la curva de los feminicidios, es momento para que los diferentes actores de la sociedad civil nos sentemos en la mesa de creación, a sumar ideas y materializar acciones, procurando que el alcance e incidencia de la acción colectiva y mancomunada, contribuyan más a prevenir que a denunciar.
Lic. Karina Oval
Politóloga. Educadora. Profa. Artexpresión. Promotora en Derechos de la Mujeres y NNA. Investigadora y Asesora estratégica en Proyectos Sociales. Analista de Entorno. Msc Conflicto y Negociación. Locutora (Certificado de Locución # 58.233)


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