El lugar de trabajo es uno de los sitios
privilegiados para que se desarrollen impulsores claves de la atracción. Los investigadores
del comportamiento humano en ambientes laborales han levantado estudios con
indicadores que muestran cómo y porque se comienzan a generar los vínculos en
las relaciones laborales, y como ello abre paso a la atracción, uno de los
primeros eslabones del enamoramiento.
Entre los impulsores organizacionales internos se
encuentran:
1. La cantidad de horas que se
comparten en un mismo ambiente de trabajo vs las horas que se pasa con amigos,
familia o esposa/o.
2. Los objetivos comunes en la
resolución de metas laborales. El compartir
un mismo objetivo o meta organizacional, crea la necesidad de vincularse, conversar, acordar o
planificar acciones en conjunto o de
manera colaborativa para que ambos puedan lograr su objetivo laboral. Esta complicidad justifica encuentros y estrecha los vínculos entre los cuales
se van generando conversaciones ya no solo con objetivos laborales, sino que
también se comienza a experimentar una sensación de cercanía y confianza.
3. Reforzamiento de los éxitos. El compartir espacios, objetivos y metas donde existe colaboración entre
ambas partes, y donde estas, logran con éxito los objetivos, abre
progresivamente espacio a la admiración
de una o de ambos sujetos involucrados.
4. Admiración o atracción
colectiva. Otro de los factores que genera el impulso de la atracción
personal, es la opinión y comportamiento del colectivo dentro de la
organización. El hecho de tratarse de una persona con fuerte atractivo físico o deseada por su puesto de poder dentro
de la organización; aumenta consciente o inconscientemente el deseo de mantener
el vínculo, aumentar la cercanía, la confianza y el apoyo mutuo o de una de las
partes interesadas o atraídas.
El despertar de la química laboral descrito en 10
tiempos:
1. Un lugar frecuente
2. Objetivos comunes
3. Éxitos compartidos.
4. Admiración mutua
5. Mirada profunda
6. Complicidad
7. Confianza
8. Deseo de conocer
9. Detalles y gestos.
10. Contacto y piel.
Si a todo ello le colocamos como antecedente que
quien es percibida/o como atractivo/a, competente y/o destacado laboralmente;
descubrimos en su respuesta gestual o conductual, que no le somos indiferente; ello alimenta nuestro ego, y nos hace
tener más apertura y permeabilidad
para relacionarnos.
Reconociendo nuestra debilidad humana, y
concientizando aquello que generó que flexibilizáramos los límites, dando apertura
a la confianza personal y una relación o reforzamiento de los vínculos. Neutralizar
o llevar a centro esta relación implica, no alimentar conversaciones
personales, mantener foco en el objetivo laboral, limitar los tiempo de
conversación llevándolo a lo estrictamente profesional; pero ante todo ello,
debe darse un espacio de enfriamiento y distancia física necesaria, a la vez
que se recomienda tener más apertura para ver y alimentar los defectos y no las
virtudes de esa persona, ya que una de las características más relevantes de la
atracción con paso al enamoramiento, es la ceguera emocional que nos genera la
química, el placer y la cercanía.
Neutralizar aquello que despertó nuestra
vulnerabilidad emocional y física, no necesariamente debe afectar la relación laboral,
si se maneja de manera responsable y madura; en caso que sea necesario el
trabajo en conjunto.
Por tanto no será necesario descalificar o
calificar ni directa ni indirectamente a la persona desde sus debilidades
físicas, emocionales, o comportamentales; por el contrario, neutralizar lo que
sentimos, nos demanda una alta responsabilidad personal; ya que los hechos se
generaron porque abrimos un espacio de interés personal dentro de una relación
estrictamente laboral.
Solo concluyo parafraseando una idea que leí hace
tiempo; la atracción nos
desconcentra, el enamoramiento nos
vuelve ciegos y el amor videntes.
KARINA OVAL
Politóloga. Coach ICC.
Análisis de conducta y entorno.
SER-Consultoría C.A



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